qué nos podemos que decir a nosotros mismos
con tantas lenguas maravillosas
niños, sueños heredados y muy poco espacio que llamar hogar.
qué tenemos en nuestro alrededor
atraves del mar /atraves del pueblo/ciudad abajo
en nuestras mentes como un dolor o un peso /como un compás
mientras vamos a trabajar /a la escuela /a la parada
las celebraciones victoriosas/los velorios/las cabinas de votación
qué hacemos para recordar
una aldea de pescadores/vegetales escojidos del jardín
un trozo de tierra cerca a un acantilado
rocas, granizo, la frescura del mármol
cercas, malecones, las cuatro paredes de una cabaña abandonada.
las barreras que nos obligaron a abandonar de a donde somos
qué nos trajo aquí porqué otros llegaron primero,
cavaron canales
nos dijeronla vida es buena, pero dura
el aire es denso el agua es dulce
nos dijeron eso solo si se observa
hazle frente el agua
escucha el retumbar de las calles, cierra tus ojos
aún no has abandonado tu hogar
en lo absoluto
qué no dariamos nosotros
sobre este trozo de tierra en forma de la zapatilla de cinderela
ese Ironbound, las qualidades de piedra que muestran nuestros rostros,
oro en nuestros corazones, los caminos rectos
transformados en puentes que conduzen fuera de la ciudad
formaron rutas dentro y fuera de nuestros propios cuentos
suave/posible/atestado /rico
qué hemos encontrado
con respecto a realizar nuestras metas que no se nos enseño
que se dejó fuera de la conversación
sobre la cerca tracera, esa creencia resistente
de una generación que el siguiente de nosotros
será más fácil por Dios
tenga la ocasión, /una oportunidad,/tener la alternativa
de no tener que trabajar
con manos endurecidas
polvo de plomo y turnos de doce horas
nuestros niños, nuestros nietos
las generaciones a nuestro cuidado
tendrán más que obsequiar/que descubrir /que mantener/unidos
que hemos hecho/que hacemos hoy
sobre el dolor, soledad
o perdidas, las manipulaciones del tiempo, geografía, políticos
hasta en nuestros pobres y miserables intentos por cumplir
con nuestras obligaciones
balancear nuestros deseos, sentarse con ambivalencia
hasta que podamos juntar nuestros sentidos al escuchar,
los sentidos de imaginación
o compasión
qué escuchamos/qué hemos escuchado
que se siente como un eco/como una segunda oportunidad
como las instrucciones de nuestra abuela
como un sueño parcialmente recordado
como la espiga de un alfiler en la memoria o conciencia.
cuando caminamos se siente el sonido de la ciudad de ladrillo que no es justo
no y está lista aun para pasar de largo
y nos une
nos levanta
que tenemos para aspirar para decir
a todas esas voces de down neck
con sus ojos abiertos y resplandecientes,
las tiernas esperanzas que una vez
cruzaron los oceanos, pasó a este milenio
si, con tiernas esperanzas, las largas memorias pasadas
misericordias que se han dado aquí y los milagros
esperando a que sucedan
continuemos
Por: Petra Chavez